martes, 5 de febrero de 2013

Senderismo


Senderismo
El Senderismo. Recomendaciones
Según la Real Academia de la Lengua (RAE), el senderismo es una actividad deportiva que consiste en recorrer senderos campestres. A esta definición podríamos añadir que el senderismo es mucho más, es percibir la naturaleza, descubrir lugares nuevos, superarse en cada momento con el simple hecho de andar...
Pero la práctica del senderismo no es sólo ponerse un calzado apropiado y “echarse a andar por el monte”; requiere una preparación previa, tanto de documentación de la zona a visitar, de sus valores, de la previsión meteorológica, del grado de dificultad como del nivel físico que se posea. Hay que empezar siempre a practicarlo poco a poco, teniendo conciencia de la preparación que se tiene y sin prisas, pero también sin pausa, e ir aumentando el recorrido y la dificultad.
También, mientras practicamos esta actividad, entramos en contacto con el Medio Ambiente, ante el cual siempre hay que mantener una actitud respetuosa y reducir los impactos. Las siguientes recomendaciones son válidas para todas las personas, tanto si van solas como en grupo, a la hora de salir a practicar senderismo:
  •  Evita salirte de los caminos y sendas marcadas.
  •  Controla a tus animales de compañía.
  •  No dejes nunca basuras en el campo.
  •  Deja todo como lo encuentras. Las puertas y cancelas siempre deben cerrarse.
  •  No recolectes ni plantas, ni animales.
  •  No hables en voz alta.
  •  Utiliza colores suaves en tu ropa, no tonos chillones.
  •  La ropa debe ir en capas, poniéndote o quitándote según la temperatura que haya.
  •  El chubasquero, la cantimplora, la gorra, gafas de sol, protector labial y solar no deben olvidarse nunca.
  •  En zonas protegidas, infórmate antes de los usos permitidos.
  •  La brújula, un buen mapa, guías de plantas y animales y la previsión del tiempo son siempre necesarios.
La Licencia federativa
Muchas personas que practican senderismo tienen la Licencia que les asegura a la hora de practicar diversas actividades en la montaña, como es el caso del senderismo. Las características básicas de la Licencia federativa son las siguientes:
  • Es de carácter anual (año natural). Los precios varían según la disciplina asegurada y la zona de cobertura (desde rocódromos hasta actividades a escala global).
  • Te acredita como deportista para poder participar en cualquier actividad federada.
  • Tiene seguro de rescate.
  • Hay una reducción de las tarifas en los refugios de montaña de las federaciones y clubes asociados.
  • Te facilita el acceso a los cursos de formación de la Escuela de Alta Montaña.
  • Te proporciona asesoramiento legal y medioambiental.
La Bu Bu para Sendeman


Antes de andar



Caminar es la forma más sencilla, económica y natural de practicar ejercicio. El denominado walking americano (caminar, "en cristiano"), gana adeptos como deporte por sus efectos beneficiosos para mantener la salud general, reducir la presión arterial y mantener el peso corporal, con la ventaja de que apenas presenta los riesgos de lesiones que conllevan otros deportes.

1. Antes de empezar





Para mejorar tu salud, no te limites a pasear sin objetivos. Consulta con tu médico y pídele una prueba de esfuerzo antes de empezar.
Con los nuevos cuentakilómetros de última generación, capaces de medir velocidad y distancia de una forma más precisa que los cuentapasos tradicionales, caminar se ha convertido en un ejercicio aeróbico mucho más controlado.
Una vez que consigas mantener una conversación mientras paseas, habrás llegado al punto en el que puedes mejorar notablemente, sin riesgos para tu corazón.

Mira la tabla de gasto calórico para convencerte
Ritmo
Varón de 70 kg.
Mujer de 55 kg.
Caminar a ritmo lento a 4 km/h por terreno llano
210 kcal / h.
180 kcal / h.
Caminar a ritmo medio a 6 km/h por terreno llano
260 kcal / h.
205 kcal / h.
Caminar a ritmo rápido a 7 km/h por terreno llano
385 kcal / h.
308 kcal / h.
Caminar cuesta arriba a 5 km/h
589 kcal / h.
471 kcal / h.

Gana velocidad


Si no tienes mucho tiempo, intenta aumentar la intensidad. Para ello, debes aumentar la velocidad hasta 6-7 km/h o lo que es lo mismo, recorrer entre 1,5-1,75 kilómetros cada 15 minutos. Este plan también es muy efectivo para los que quieren empezar correr por primera vez o para las mujeres embarazadas que no pueden correr rápido.

Gana Resistencia

Si al contrario, dispones de tiempo, inviértelo en aumentar el fondo aeróbico. Tu entrenamiento consistirá en caminar tres kilómetros adicionales cada semana manteniendo un ritmo de 5 km/h. Una vez que llegues a caminar dos horas diarias o diez kilómetros por día, no hace falta que sigas aumentando los kilómetros, habrás conseguido los objetivos.
Cualquiera de estos dos métodos te garantiza un cuerpo joven, sano y en forma y sin edad, marque lo que marque tu DNI.
De Bu Bu para Sendeman

lunes, 4 de febrero de 2013

Siruela



OTOÑO EN SIRUELA SIN COCHINILLO

Si escribiera los recuerdos, diría que Cosme me sugirió hablar sobre las piedras del camino que hacen hitos una sobre otra. O de los arbustos de nuestra rica vegetación mediterránea. O acerca de cada uno de los que estuvimos allí aquel día………….
Tal vez el viento lleve lejos las palabras o la brisa nos susurre silencios imborrables, momentos que transcurren en los días tranquilos del otoño, cuando el sol calienta nuestra espalda y nos empuja hacia el infinito.
Si el tiempo se detiene, siempre nuestros ojos ven el mismo cielo y nuestro corazón siente la misma quietud. Serenos al regreso que no al comienzo, recordando la lluvia caída, encharcando de nuevo los campos.
Ha transcurrido una semana desde que estuvimos aquí, en Siruela, pueblo de Badajoz cercano a Agudo. Pero hoy somos unas 40 personas. Saludamos al señor del chalet que tan atentamente nos dio la información de cómo acceder a la Celada por lo que siempre fue el Camino a Garlito, pueblo próximo al que nos encontramos. Nos devuelve una sonrisa, levantando la llana con la que se ayuda a levantar el muro de la vivienda.
Y comenzamos el ascenso. Mal comienzo para una ruta que no estará exenta de aventuras. La mañana está limpia y divisamos un bonito valle, conforme nos alejamos de Siruela. Tenemos que subir a lo alto de la sierra para descender paralelos al Valle de los Castaños, encaminándonos hacia La Celada, entre pendientes que suben y bajan como toboganes.
Llegado a un punto en que nuestro camino gira bruscamente hacia la izquierda, perdiéndose casi entre la maleza, nosotros optamos por continuar atrochando, campo a través para salvar la pendiente hasta Peña Gacha. Tras atravesar el olivar, las indicaciones del GPS son correctas y las que nos dieron otro grupo de albañiles cuando entramos por primera vez al pueblo tampoco se equivocan. Decir que en este pueblo extremeño todos sus habitantes reforman personalmente sus moradas.
Ya nos habían advertido que el camino se perdía y que casi había que andar a gatas. Y pensaréis que siempre nos encontramos en la misma postura, que una y otra vez volvemos a la más tierna infancia para adelantar los pasos.  Pues a gatas no vamos, pero un machete no hubiera estado de más para ir cortando las ramas de los acebuches, que nos cortan a nosotros los brazos. O para apartar el romero o la lavanda, el orégano que Gerardo recoge y que muy bien explica Blanca su utilidad en pizzas y todo tipo de pasta. Ignacio, nuestro socio más joven escucha atentamente. Se nota que él es de buen comer.
Los más avezados, como Cosme o Manolo no se conforman con ver la gran variedad de arbustos. Recogen uno de los frutos más preciados de la época: las setas, que como buenos micólogos identifican rápidamente. Y nos sorprende una de color rojo muy llamativa. La que siempre aparece en los cuentos y que ahí se queda porque nadie es capaz de cogerla. Los madroños no están aún maduros.
Al llegar al punto más elevado hacemos una pequeña parada. Hemos tenido que saltar también una alambrada oxidada. Los brazos están marcados, nuestros cabellos despeinados y mezclados con ramitas y pequeñas hojas. Hemos perdido parte de la mochila y los buitres nos acechan en lo alto. Mientras mordemos la manzana seguimos el vuelo. Una, dos, tres vueltas. Y se pierden. Magia. Misterios que no entendemos cómo suceden.
Por eso el camino ahora es amplio y a ambos lados respiramos el fresco olor de los pinos. Hay pequeñas pendientes que nos llevan hasta la Celada y allí una nueva senda, también perdida y oculta. Sabemos que el camino está abajo y nos preguntamos cómo Paqui ha podido cambiar un cochinillo en Chillón por un bocata en la espesura de la sierra extremeña.
Carlos nos acelera. Hay que seguir un poco más antes de comer pues aún queda bastante ruta. Y al llegar a un merendero, un grupo de locales nos advierte de lo lejos que queda Siruela. Pues unos 14 o 15 km. Menos mal que son de por allí y se conocen bien la zona. Hay un pequeño desconcierto, pues casi queda más de lo que hemos caminado. Vamos a Garlito con uno de los comensales, llamamos al autobús para que nos recoja…. Vamos a Siruela aunque se lo último que hagamos, en esa tarde, claro. Dudas, dudas y dudas.
Pero Paqui no se amilana y acertadamente comunica que la ruta es la que hay y que por el momento no hay cambio de planes, que ya hará otra de 5 km con cochinillo de comida.
Y antes de lo que pensamos estamos nuevamente en Peña Gacha, escurriéndonos entre el lentisco y sujetándonos en las ramas de las pequeñas encinas, intentando no dejarnos las botas en los pedregales y tomándonos una cerveza en el bar del pueblo.
Y ahora que ya he escrito mis recuerdos, espero que Carlos me haya perdonado y que Pasca no tenga que esperarme nunca más. 
De Belen para Sendeman

Torrenueva



Amanecía el día, después de una noche de insomnio, me apetecía dormir, pero mi mente me decía “eres la rutera, has de levantarte, ¡tienes que ir!”. Con lentitud preparé todos los elementos para  la ruta: mochila, comida, agua, que no falte la gorra (es importante) y me dirigí a la Plaza de San Francisco. Allí estaban todos, a las 8:30 en punto, faltaban dos, pero vinieron dos, pero ahí estábamos, dispuestos a hacer la ruta a pesar del calor que todos sabíamos que íbamos a pasar. El viaje ameno, somos 14, podemos charlas, dormitar y escuchar, Gerardo contando historias de los pueblos por los que pasábamos, Manolo de las plantas y así llegamos a Torrenueva, nos dirigimos al punto de salida, que a pesar del tiempo transcurrido desde que la visitamos, gracias a los apuntes de Chelo y Encarna (yo solo conducía), encontramos sin dificultad.
                Empezamos el andar, camino llano, seco, como es La Mancha, después, una larga subida que nos dejó a todos con el resuello por los suelos, llegamos a la cumbre, respiramos, vemos el paisaje al fondo y seguimos, como no, las rutas es un seguir y seguir andando para llegar al final. No era como el poema de Machado, porque aquí sí que hay camino, se hace entretenido, al ser pocos es posible escuchar, explicar, hablar. Bajamos el cerro y un pequeño error, debido precisamente a la charla, nos hace desviarnos hacia Las Virtudes en vez de seguir el camino hacia Valdepeñas, rectificamos, a veces hay que volver atrás para por continuar.
                Sigue el calor avanzando, una ligera brisa nos va acompañando y hace más cómodo el andar, vamos buscando la sombra, hay poca, pero se agradece, seguimos por esta llanura manchega que tanto nos gusta contemplar cuando vamos en el coche con nuestro aire acondicionado, pero que andando y con calor se hace eterna. Hay ratos que el sol se tapa, ¡ánimo que vamos lento!, ¡tenemos que avanzar antes de que haga más calor!, pero los pies pesan, el agua fresca gracias a Concha que tuvo la previsión de llevarla congelada, pasa por mi garganta seca como el paisaje, y a seguir, siempre seguir.
                En una parada, en la sombra invidentemente, llega la pregunta clave: ¿comemos en el campo, sobre la marcha o en el bar con una cerveza fresquita?, impera el sentido senderista, buscamos una gran sombra para cobijarnos del sol que a esa hora plomizo, y a comer, descansar e intentar refrescarnos. Sigo con el agua de Concha todavía con hielo, la  botella de Tomás con más hielo, como siempre preguntas a Manolo sobre los árboles y plantas, Gerardo ve un escorpión enrollado y pidiendo con urgencia la cámara de foto lo vamos mirando, no se puede fotografiar, está enrollado y metido en su agujero, lo tapamos con una piedra y a seguir caminando, quedan 2 km., la gente se anima y continuamos.
                Por fin, la mirada se dirige hacia la carretera y al fondo el autobús de Bravo, ese autobús que siempre y en cada ruta nos acompaña, respiramos, estiramos un poco y a 10 km., esta vez en autobús, nos vamos a una terracita en Torrenueva donde nos esperaba como no, la ansiada cerveza helada y otras bebidas en las mismas condiciones, sombra, y sillas para descansar un poco.
                Ha sido un bonito día a pesar del calor, algunas quemaduras y como no, estas malditas ampollas, que el calor y la falta de práctica, han hecho su aparición en mis plantas.
De Francisca Saucedo para Sendeman