Domingo 24 de Marzo, Plaza
de San Francisco, 8,55 h., se cruzan apuestas sobre cuantos andarines se rajarán por la lluvia, Carlos que 10 ó 12,
Esteban, siempre más positivo que 4 ó 5.
9,05 h., gana Esteban, esta
gente es la leche, es especial, no les asusta ni la lluvia ni nada. Fallan 4 pero ahí están las Ana's para compensarlo con su ilusión.
Como conductor hoy nos toca
Antonio, el que nunca se acelera.
10,00 h. Aproximándonos al
sitio de partida, los ruteros indican que debido al tiempo y a las características de la ruta (muchos cambios de nivel, muchos caminos, etc.) debemos ir lo más agrupados posible, ya que será muy agradable estar parado esperando a alguien si
está lloviendo, aunque como el grupo no es muy numeroso no debería haber problemas.
está lloviendo, aunque como el grupo no es muy numeroso no debería haber problemas.
10,10 h. Un tractor en
medio de la carretera, sin enterarse que llegamos nosotros ¿pero dónde irán estos "indios" en Domingo y con el día que hace?
Cruzamos por Baños del
Robledillo, más conocidos como "el Charco la Guarra", sin ver un alma, no debe ser temporada alta.
10,15 h. Llegamos al punto
de partida. Pié a tierra y a abrir paraguas (o lo que sean ¿verdad Teresa?), las capas también se llevan mucho esta época. Esteban
" pa lante", Carlos " pa tras" y vámonos que es tarde
y viene lloviendo, que dicen en mi pueblo.
El día está precioso para
caminar, aunque un poco húmedo, eso sí, la zona entre pinares y monte bajo de jaras y chaparros es preciosa chorreando agua y verdes de todas las tonalidades, las vacas que nos encontramos nos miran más raro que el tractorista de primera hora.
12,30 h. Parada y Fonda. Todo
marcha muy bien, tanto que hay que darle un poco de vidilla y de "aventura"
y aprovechando un descuido Carlitos nos mete por medio de un colmenar, menos
mal que las abejas deben de estar de trasnoche o en la procesión del borriquillo, vaya Ud. a saber.
Al llegar al Avellanar de
Arriba, aldea famosa por sus... por sus... bueno no sabemos siquiera si es famosa, optamos por no bajar a Avellanar de Abajo, aldea menos famosa que la anterior, por el camino asfaltado para desde allí coger monte arriba, y atrochamos, en otra
pequeña aventura que salió perfecta, por un camino precioso que entre el monte y los pastos nos hizo ir cogiendo altura aunque al final tuvimos que cruzar un poco por un espeso jaral hasta llegar a un empinado cortafuegos que nos subiría a cotas más altas, no sin antes para irritación de unos y susto para otros, los "paranoicos" de los ruteros cuentan al personal por si las moscas y los jarales y falta gente. Vuelta a contar y sigue sin cuadrar la cosa! Que os estéis parados! !Joder! que contemos bien. ¿Alguien echa en falta a alguien? Sale la lista relucir y comprobamos que D.
Julian Arreaza nos ha gastado la broma de saltarse el nº 18, bueno le tendrá manía, digo yo.
!Ale! Todos para arriba.
Más chaparrones. Dudas en los cruces (maldita tecnología). Que si ahora cuesta
para arriba. Que si ahora cuesta para abajo. Que si ziz-zag para abajo (aquí
atajamos que se llega antes) Que si ziz-zag para arriba (aquí no atajamos que
cuesta más). Demostraciones de cómo llevar el paraguas abierto y las manos en
los bolsillos. Que si pis (casi siempre a destiempo, después de los descensos) Que
si pas. Hay quien piensa que hay
alguna diferencia entre el perfil de la ruta que enviamos al correo y el real, pero es que al imprimirlo en casa a Esteban
se le cayó y el gato se puso a jugar con él y lo arrugo y como Esteban es
"mu apañao" lo planchó y por
eso estaba más liso. Y sobre las 14:00 h. llegamos a lo más alto de la ruta de
hoy desde donde contemplamos unas vistas impresionantes del valle del Bullaque
y del pantano de la Torre de Abraham.
El personal va teniendo un poquito de hambre y proponemos descender algo para quitarnos del aire que arriba sopla más. En las inmediaciones de la casa de los forestales y entre pinos nos disponemos a reponer fuerzas para lo que queda, unos más frugalmente y otros con la tortilla made in Ignacio, rica aunque un poco fría para mi gusto. Os dejamos, para que veáis las procesiones y lo que queráis, y luego os contamos el final del día
El personal va teniendo un poquito de hambre y proponemos descender algo para quitarnos del aire que arriba sopla más. En las inmediaciones de la casa de los forestales y entre pinos nos disponemos a reponer fuerzas para lo que queda, unos más frugalmente y otros con la tortilla made in Ignacio, rica aunque un poco fría para mi gusto. Os dejamos, para que veáis las procesiones y lo que queráis, y luego os contamos el final del día
Bueno, ahora que todos hemos
descansado un poco, prosigamos.
Iniciamos la última etapa de la ruta abandonando los pinares para
descender hacia la dehesa, aunque algunos le tenían un querer especial al monte y a los pinos y se empeñaban, por enésima vez en el día, en marcar una ruta nueva, a la que algún día, sin duda, nos llevarán pues el lugar lo merece.
En el tramo final hay que ir salvando charcos, que parecen lagunas en algún caso, y entre disertaciones y cambio de pareceres sobre la flora autóctona (Jose Maria Vs Manolo Frutos), recogida de frutos silvestres que la naturaleza nos otorga (Manola / Carlos) y aclaraciones sobre el origen de las nomenclaturas de la zona ( Milagros / Miracro ¿es así José María?) llegamos al final de la ruta donde nos espera Antonio al lado del rio Milagros, que aunque debido a la abundancia de lluvias que nos están acostumbrando a estas cosas, parece cosa de milagro (como indica su nombre) el caudal que lleva y que esas aguas tal vez en el futuro salgan por los grifos de nuestras casas, gracias a la unión de los pantanos de la Torre de Abraham y del Gasset.
Iniciamos la última etapa de la ruta abandonando los pinares para
descender hacia la dehesa, aunque algunos le tenían un querer especial al monte y a los pinos y se empeñaban, por enésima vez en el día, en marcar una ruta nueva, a la que algún día, sin duda, nos llevarán pues el lugar lo merece.
En el tramo final hay que ir salvando charcos, que parecen lagunas en algún caso, y entre disertaciones y cambio de pareceres sobre la flora autóctona (Jose Maria Vs Manolo Frutos), recogida de frutos silvestres que la naturaleza nos otorga (Manola / Carlos) y aclaraciones sobre el origen de las nomenclaturas de la zona ( Milagros / Miracro ¿es así José María?) llegamos al final de la ruta donde nos espera Antonio al lado del rio Milagros, que aunque debido a la abundancia de lluvias que nos están acostumbrando a estas cosas, parece cosa de milagro (como indica su nombre) el caudal que lleva y que esas aguas tal vez en el futuro salgan por los grifos de nuestras casas, gracias a la unión de los pantanos de la Torre de Abraham y del Gasset.
Nos quitamos el barro de nuestras
botas en estas claras aguas antes de subir al autobús, para que no nos regañe Cándido, café en la gasolinera del
molinillo y para casa a llegar a tiempo de ver la procesión ( la que sale del
Barrio de los Ángeles) que aunque es el mi barrio no me se el nombre ya que no
es mi fuerte lo de la Semana Santa, porque a nosotros los "pasos" que verdaderamente nos gustan son los que vamos dando uno tras otro al lado de nuestros amigos y compañeros por esos caminos de nuestra tierra que
tanto nos sorprenden cada día por más que a veces nos quejemos.
Carlos Marín para Sendeman
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